
Para Gori
Será que al pasar del tiempo las personas perdemos parte de lo poco que hemos aprendido en esta vida, me refiero a toda clase de conocimientos desde los mas simples hasta los mas abstractos, desde como tratar a una dama, como llevar una relación, como comportarse y ser una persona normal, olvide hasta la filosofía hermética que mi maestra Jazmín me enseño, pasando por el significado de pinturas eclesiásticas, conocimientos juristas, hace un par de días fue un fulano a verme, me encontraba cenando y pensando en las grandes cosas que me depara el por venir, de las tragedias que inician a surcar mi frente, de las canas que han comenzado a florecer en mis patillas, de que la vida es una y no hay retorno en el kilómetro siguiente, mucho menos puentes a desnivel que te hagan retomar el rumbo, creo que las personas debemos darnos tan solo dos minutos para pensar en las buenas o malas acciones que han marcado nuestra estancia en esta vida, en este plano, en ese mundo abstracto de la meditación y la ingería nocturna cuando de pronto
- Pam pam pam - fuertes golpes hacían a la puerta temblar
Me incorpore de inmediato, pensé que tal vez “alguien” me buscaba, al instante busque mi Colt .45, regalo de mi padre en mi ultimo cumpleaños, me dirigí a la entrada de mi casa cuando oí una voz que me saludaba
- Licenciado, buenas noches, disculpe que le moleste,
Al oír estas palabras mi corazón se tranquilizo, pues muy bien sabia que me buscaba un pendejo, y eso lo supe por sus palabras, ya que cualquiera sabe que no he terminado mi carrera universitaria, lentamente con el arma en la parte trasera de la cintura camine hacia la puerta, abrí y en efecto era un chatito, salude de muy mala gana pues me repatea el trasero que un zutano interrumpa mi cena, el y otros fulanos venían en busca de asesoria jurídica, comentaron su problema y al oírlos hicieron dudar de mis conocimientos adquiridos es mis clases de derecho penal y de derecho procesal penal, mire sus ojos y al sentirse delatados tartamudearon, era un embrollo, cansado y fastidiado (sin contar que el arma ya me había enfriado el culo) decidí llevar a esos chavales con mi compinche de borrachera, fabulas y cuentos.
En el transcurso a casa de mi abogangster y amigo pensé en muchas cosas, en las cosas que he olvidado desde hace muchos años, olvide como sostener una conversación agradable, olvide como comer sin los codos en la mesa, sin utilizar los dedos, olvide manejar una situación adversa, olvide dormir en paz, olvide muchas cosas tan agradables, supe en ese momento que ya estaba acabado, me sentí tan viejo e incapaz de prender un cigarrillo, me vi encerrado en un sótano oscuro y fuera del caía un aguacero, tal vez piensen que me encontraba a salvo, pero hubiese preferido estar afuera, los ratas mordisqueaban mis agujetas, el olor a orines de rata me asfixiaba, no era viable prender un cigarrillo, ya que me encontraba rodeado de tambos que atiborrados de gasolina y diesel, - Licenciado, ya llegamos – la voz del pinché gordo hizo volverme a la realidad, descendí del auto y comencé a tocar la reja, uno, dos, tres y cuatro toquidos y nada, cinco minutos después apareció el susodicho, su rostro emanaba placer al máximo, no había duda alguna lo había interrumpido en una noche de amor.
-Mira viene conmigo el pinché gordo y tiene un problema, se que tu lo podrás ayudar, ya que yo no tengo cedula profesional ni ganas de andar en estos desmadritos, al menos por hoy- le comente-
-Muy bien, sabes que lo haré, pero antes cuéntenme cual es el asunto.
Los gordos hablaban de sus problemas, cliente y abogado, agraviado y probable responsable, metiche y arguenderos, nuevamente caí en el letargo y pensé... ¿ Qué mierdas hago aquí? Debería estar durmiendo dentro de los muslos de mi princesa fiona.
En ese momento me di cuenta que desde hace cuatro años perdí muchas cosas y no las he podido recuperar, perdí mi dignidad, perdí mis fantasías, perdí mi gracia, (sí es que algún día la tuve) he olvidado muchísimas cosas importantes, he perdido mas de lo apostado, me veo al espejo y solo observo preocupaciones, homicidios, litros de alcohol, pedazos de tacón embarrados en las pistas de baile, trozos de hígado batidos en el retrete, billetes enrollados en tangas, colillas de cigarro en mi bolso derecho, puños estampados en mejillas, dientes clavados en una frente, noches de desvelo mordiéndome los puños, olores putrefactos, lenguas secas y blancas de tanto besar, flores marchitas, lagrimas vueltas sal, el hastió inagotable surca mi paladar, ¿que he hecho, dios mío, que he hecho? En donde estoy, amor... perdona no saber como tratarte, perdona el no saber amarte, pues tal vez también lo he olvidado.
Te amo.